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Nuevos mundos, aventuras infinitas… ¿Cómo fomentar en mis hijos el amor por la lectura?

Padres de familia
12 Abril 2022

La lectura tiene un sinfín de beneficios, sobre todo si es un hábito que se cultiva desde edades tempranas. Leer potencia la imaginación, ayuda al niño o a la niña a aprender, a divertirse y favorece la capacidad de concentración. ¿Quieres fomentar en tus hijos la lectura? ¿Consideras que han de leer para aprender y que es relevante la creación del hábito lector desde pequeños? Te compartimos algunos consejos que dan los expertos para inculcar y fomentar el gusto por la lectura también en casa







Un libro no suele atraer tanto a los niños y las niñas como una pantalla donde pueden ver formidables y nítidas imágenes en movimiento, con actividad constante, sonidos envolventes y música que crea emoción. Nuestra sociedad se encuentra inmersa en el mundo digital y los dispositivos electrónicos. Sin embargo, los profesionales en educación afirman que la lectura ofrece mucho; logra que los niños sean autónomos, creativos, curiosos, con pensamiento crítico o tolerantes. Del mismo modo, proporciona infinitos conocimientos y valores, porque a través de las historias se logra formación para la vida diaria.


La lectura permite un ambiente cercano y calmado, “donde si se lleva a cabo con un familiar o ser cercano y querido consigue una situación beneficiosa para ambos, en la relación de padres de familia e hijos, y el crecimiento del menor”, señala Roxana Rivera, licenciada en Educación.








Para desarrollar el interés de los niños y las niñas por la lectura, los expertos recomiendan a los padres seguir los siguientes consejos con sus hijos:


- Libertad de elección. El niño tiene capacidad crítica y se le debe dejar que él mismo seleccione los libros que quiere leer. La imposición, según los especialistas, es un mal camino para fomentar la lectura. Es aconsejable que los padres propongan a sus hijos libros que alimenten su curiosidad, pero en ningún momento se les puede prohibir u obligar a leer un libro u otro.


- No imponer la lectura. En este aspecto hay que ser asertivo y jugar con la recompensa para incentivar la lectura. Obligar al niño a leer un tiempo determinado cada día solo propiciará que el menor aborrezca la lectura y no la contemple como un pasatiempo o hobby. 


- Leerles a edades tempranas. Estimular a los pequeños, no presionarlos ni imponer.


- Dedicar tiempo a los niños.


- Entender la lectura como un juego. Una gran dificultad a la hora de fomentar la lectura ha sido que los libros han estado relacionados con el mundo académico. Leer libros que les atraigan y enganchen. Enseñar la cara amable y lúdica de los libros y dejar que el niño o la niña acceda al mundo de la lectura por su propio pie es la mejor manera de favorecer su inquietud por la misma. Leer debe ser un acto placentero.


- Crear espacios de lectura en casa creativos. Para los especialistas, resulta aconsejable dejar de lado el escritorio de la habituación y buscar lugares que alimenten la imaginación. Muchos niños disfrutan, por ejemplo, leyendo en escondites o fuertes que se hacen en su propia habitación o en la casa y eso estimula aún más su imaginación. Intercambiar opiniones sobre el libro y comentarlo.


- Establecer una rutina diaria. Buscar un espacio y un tiempo diario para que el niño lo dedique a la lectura, como por ejemplo, antes de ir a dormir. Crear un hábito y hacer que el niño ligue ese tiempo al disfrute es la mejor manera de potenciar la lectura.


- Abrir las puertas a la lectura digital. La lectura y el mundo digital están cada día más ligados. Con la llegada de las tablets y los celulares lo hicieron también los libros interactivos en los que el niño construye su propia historia. Hay que tratar de adecuarse a las nuevas tecnologías y considerar que el papel y la tinta electrónica son capaces de convivir perfectamente.


- Fomentar el disfrute. La lectura puede ser vista como una manera de disfrutar y se tiene que desterrar la idea extendida de que es una forma de ocio solitaria. Hacer excursiones al campo para leer, ir al parque o aprovechar los domingos por la mañana para leer juntos en el sofá son pequeños gestos que tanto grandes como pequeños disfrutarán y que nos ayudarán a fomentar la lectura en casa.


- Interesarse por su lectura. La mejor manera de involucrarnos en las lecturas de nuestros hijos es interesarse proactivamente por los títulos, personajes y géneros favoritos de ellos. Interesándonos por sus lecturas alentamos a nuestro hijo o hija a continuar leyendo y a sentirse apreciado o apreciada.


- Impulsar su imaginación animándolo a escribir sus propias historias. Con la lectura, la imaginación se dispara y la mejor forma de dar salida a esta creatividad es promoviendo que el niño se siente a escribir. Además con este tipo de actividades, los niños mejoran otros aspectos como la creatividad, la gramática y la ortografía, haciendo de su aprendizaje algo didáctico e interactivo.


- Tener siempre libros a mano y dar ejemplo. El ejemplo es la mejor manera de promover la lectura de los más pequeños. Los niños buscan ejemplos en los que fijarse y los primeros modelos a seguir se encuentran en casa, no solo en los padres, sino en los demás miembros de la familia.





Con estas recomendaciones, los profesionales en educación sostienen que los niños, a partir de cuatro años, iniciarán con motivación su proceso de lecto-escritura.


Tal y como aporta Thailena Durán, psicóloga especialista en salud mental del desarrollo infantil y juvenil, además de estimular el pensamiento reflexivo, abstracto, la imaginación, la creatividad, la capacidad de análisis la concentración y la memoria, otra gran ventaja que ofrece la lectura a los niños y que no hay que infravalorar es que ayuda a relajarse.







“Cuando los niños observan en sus figuras de apego principales el gusto por la lectura, se despierta en ellos el interés. Desde bebés se puede usar la narrativa como un recurso para el aprendizaje, para establecer rutinas y, además, propiciar momentos de intimidad”

indica Durán.



Respecto a la edad, la experta expone que:

- Desde bebés (a partir de 3 meses): pueden familiarizarse con los libros sensoriales que en su interior tiene colores, formas, sonidos, solapas y actividades para estimular la motricidad fina.


- Desde edades tempranas (12 a 18 meses): los niños pueden manipular libros de hojas gruesas, resistentes, con letras grandes e imágenes. Y a pesar de que no los lean y probablemente solo señalen objetos y los nombren o busquen al adulto para que los señale, es una actividad estimulante que disfrutan.


- Aproximadamente de los 18 meses en adelante: son útiles los libros con sonidos de la vida diaria (animales, transportes, objetos del hogar…), música y diferentes escenarios.


- A partir de los 4 años: destacan los libros de historias y cuentos clásicos o con narrativas de educación emocional, familia, valores y hábitos. Del mismo modo, disfrutan con cuentos que estimulen su imaginación: héroes y heroínas, magia, hadas, entre otros, especialmente en la edad preescolar, en la que el juego simbólico es parte fundamental de su desarrollo cognitivo y socioemocional.





Beatriz Díaz, pedagoga, subraya que una de las claves para el desarrollo educacional, personal y emocional de las personas es la lectura y que el niño aprende más cuando experimenta. 

Dice que los cuentos contribuyen a fortalecer la autoestima de los niños, ya que, con ellos, promueven el aprendizaje a través de sus historias y personajes preferidos, y agrega que leer permite prevenir situaciones de estrés al enfrentarse a los temarios del colegio, ayuda en la comprensión de textos y mejora la gramática, el vocabulario y la escritura.


Los padres debemos tener presente que, cuando los niños comienzan la etapa escolar suele aparecer el rechazo a la lectura, del mismo modo que encuentran dificultades en relación con la compresión, incluso de instrucciones diarias. En cuanto a esto, la pedagoga deja claro que de no instaurarse el hábito lector en edades tempranas será complicado hacerlo después, aunque no imposible. 



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